¡Uno para todos, y todos para uno!
No soy partidaria de la democracia. Ni del totalitarismo. Ni de la anarquía. Por diferentes que parezcan, estos tres sistemas comparten el mismo gran problema en la base de su funcionamiento. Y ese problema común al que me refiero es la naturaleza de las prioridades. Prácticamente nadie en la actualidad se atrevería a cuestionar que el totalitarismo es algo negativo para una sociedad. La mayoría comprende a la perfección lo egoístas que son los intereses de un gobernante que pretende detentar el poder a toda costa e imponer unas leyes inhumanas en su beneficio. Sin embargo, no me parece que haya tanta diferencia entre la tiranía de uno y la tiranía de la mayoría (o de unos pocos, al fin y al cabo). ¿Se supone que porque "x" sea votada por muchos es la mejor elección posible? Para empezar, ¿qué tipo de alternativas son las que se encuentran sobre la mesa? ¿Está siempre disponible la opción más sensata? Y aunque así sea, ¿luego va a ser cumplido el programa seleccionado, ...