Entradas

Rotatoria -1-

Misa en casa de Don Teobaldo Son las 8:00 del decimoquinto día de cuarentena y todavía falta casi una hora para que Don Teobaldo abra la puerta de su casa provisional, que también es la provisional casa del señor donde celebra se ahora la misa. Al entrar en su salón, la primera cosa que puede apreciarse es la dispersa colocación de los asientos, la mayoría, sillas de plástico plegables de las que en condiciones normales se usan para ir de camping. El único sillón mullido que hay siempre lo ocupa la señora que vive al otro lado del rellano, Doña Casilda. Éste también se halla colocado con mucha estrategia, pues no debe olvidarse que, según las recientes normas decretadas por el Estado: las personas que se sientan en segunda fila no pueden permenecer cerca de las personas de la primera, al igual que las de tercera fila respecto a la segunda. Las personas de la derecha tampoco deben juntarse con las de la izquierda. Toser en presencia de otros está muy mal visto, y más aún si, quien l...

Machismo, felicidad y publicidad

Digamos que estoy a un aspirador, más un marido al que preparar deliciosos platos, de alcanzar la felicidad. Con los abrefáciles de ahora ya puedo abrir yo sola los envases de comida. Y además, doy gracias a la química por la baja combustión de la cerveza. Lo único por lo que tendré que preocuparme, una vez reunidos los requisitos indispensables para sentirme plena en la vida, es por no cagarla demasiado en la cocina (donde prácticamente me tiraría el día entero porque me fascina en demasía esa parte de la casa), por mantener el piso reluciente, por darle a mi esposo (y criar de manera dogmática) la cantidad de hijos que él o el azar estimen oportuno que tengamos, por que haya siempre una botella de equis elixir bien fresquita en la nevera, por no formarme una opinión que contradiga los deseos, creencias e intereses del otro género, por seguir resultando deseable pese a las condiciones adversas que pudiesen arruinarme como florero, por asumir en general todos los fallos recibiendo bue...

Por qué no me gusta la psicología positiva

1) Desde mi punto de vista, para conseguir algo en la vida, la voluntad es solo una de tres variables fundamentales. Las otras dos son el potencial, que permite desarrollar las habilidades hasta cierto punto, y las circunstancias. La idea básica que pretenden vender los gurús de turno es que si todos le ponemos las suficientes ganas y esfuerzo al asunto, todos conseguimos nuestras metas. Ejem... Para empezar, en cada ámbito profesional, por ejemplo, hay un número limitado de cupos. Los relatos que se cuentan son los de aquellos que se hicieron a sí mismos y de la nada levantaron un imperio por su determinación y resiliencia. Que para inspirar está muy bien, no digo que no. Aunque en realidad son muchos más los que por mucho sudor, sangre y lágrimas, nunca pudieron. Es clave saber reconocer cuando algo está mucho más allá de las posibilidades para no llegar a colapsar tras una larga espiral de frustraciones. De las posibilidades en un lugar y un momento concretos. Puede resultar que en ...

¡Uno para todos, y todos para uno!

No soy partidaria de la democracia. Ni del totalitarismo. Ni de la anarquía. Por diferentes que parezcan, estos tres sistemas comparten el mismo gran problema en la base de su funcionamiento. Y ese problema común al que me refiero es la naturaleza de las prioridades.  Prácticamente nadie en la actualidad se atrevería a cuestionar que el totalitarismo es algo negativo para una sociedad. La mayoría comprende a la perfección lo egoístas que son los intereses de un gobernante que pretende detentar el poder a toda costa e imponer unas leyes inhumanas en su beneficio. Sin embargo, no me parece que haya tanta diferencia entre la tiranía de uno y la tiranía de la mayoría (o de unos pocos, al fin y al cabo). ¿Se supone que porque "x" sea votada por muchos es la mejor elección posible? Para empezar, ¿qué tipo de alternativas son las que se encuentran sobre la mesa? ¿Está siempre disponible la opción más sensata? Y aunque así sea, ¿luego va a ser cumplido el programa seleccionado, ...

Sentimientos y habilidades

Junto al potencial, los sentimientos constituyen un elemento indispensable para el posible desarrollo de cualquier habilidad. Uno puede decidir ponerse en forma realizando alguna actividad deportiva porque últimamente no se está viendo bien o quizás desea verse todavía mejor de lo que está. Pongamos que por ese motivo entra a formar parte del equipo de criquet de su pueblo. A raíz de lo que vaya aconteciendo durante los entrenamientos y partidos, la persona irá sintiéndose más o menos motivada para seguir aprendiendo la disciplina y fortalecer su cuerpo de manera que, ya no solo alcanzaría su propósito inicial, sino que ahora se encontraría enfocada en otra meta aún mayor que va a favorecer el desarrollo de otras capacidades como la agilidad, velocidad, etc.  También puede darse el caso de que esa gran meta de llegar a ser bueno en el criquet estuviese fijada de antemano, antes de fichar por el equipo. Quizás la persona tuviese en el pasado una experiencia muy agradable acudie...

El amor

Hace algunos años concebía este tema como algo binario que, o se tiene, o no se tiene. Lo que implicaba estados también simples de tristeza y alegría, según fuera el caso. Pero con el tiempo he ido adoptando una visión distinta acerca del amor y ahora puedo entenderlo dentro de un espectro donde no tiene por qué haber contenedores que lo clasifiquen o fronteras que delimiten con exactitud hasta donde debo sentir, ya que en cuestiones amorosas suele darse una mezcla o variedad de sentimientos y, además, no siempre “X combinación” tiene por qué marcar el universal objetivo del emparejamiento. Partiendo de la división de “ESTAR CON vs NO ESTAR” junto a la persona que hace revolotear mis mariposas y que ejerce cierto poder de atracción sobre mí, el segundo caso, lamentablemente, no va a acarrear más que sufrimiento. Y quizás el mejor remedio sería borrar a esa persona por completo de mi vida. Para ello pueden usarse tácticas diversas. Pero si de entrada se da espacio a la posibilidad ...

El benefactor

¿Y si los creadores de la Iglesia o de la doctrina religiosa "x" ni siquiera creyesen en Dios? No me parecería tan descabellado que se idease ex profeso una figura como la del todopoderoso para conseguir un órgano de control a gran escala. La gente, atemorizada ante la inevitable desgracia de la muerte y tan llena de dudas y temores por todo cuanto puede sucederles durante su existencia –y tras ella–, necesita algo en lo que apoyarse de manera permanente. Un protector invisible puede salvar a alguien de un momento de soledad, puede proporcionar un buen motivo para continuar respirando pese a toda la presión que pueda experimentarse, e incluso tiene el poder de atenuar un terrible dolor físico. Si Dios tuviese un precio de mercado, muchos ahorrarían o se hipotecarían para comprarlo. ¿Por qué no iban, entonces, a seguir el simple proceso de adherirse a una idea tan potente?  Podría argüirse que hay una cultura muy arcaica que aplasta la hipótesis al principio plateada, ...