Por qué no me gusta la psicología positiva
1) Desde mi punto de vista, para conseguir algo en la vida, la voluntad es solo una de tres variables fundamentales. Las otras dos son el potencial, que permite desarrollar las habilidades hasta cierto punto, y las circunstancias. La idea básica que pretenden vender los gurús de turno es que si todos le ponemos las suficientes ganas y esfuerzo al asunto, todos conseguimos nuestras metas. Ejem... Para empezar, en cada ámbito profesional, por ejemplo, hay un número limitado de cupos. Los relatos que se cuentan son los de aquellos que se hicieron a sí mismos y de la nada levantaron un imperio por su determinación y resiliencia. Que para inspirar está muy bien, no digo que no. Aunque en realidad son muchos más los que por mucho sudor, sangre y lágrimas, nunca pudieron. Es clave saber reconocer cuando algo está mucho más allá de las posibilidades para no llegar a colapsar tras una larga espiral de frustraciones. De las posibilidades en un lugar y un momento concretos. Puede resultar que en otro sitio, por el motivo que sea, sí se dé un contexto más propicio, o puede que el ahora no sea el momento más adecuado porque aún falta por incorporar algo vital a nuestro aprendizaje. Pero en resumen, no es conveniente ir por ahí con una fe ciega sin tener en cuenta que todo eso del éxito está sujeto a una relatividad y que depende de varios factores obtenerlo (Lógica Polivalente vs Lógica Ambivalente).
2) Otro de los inconvenientes que le veo al rollo éste tan de moda es que, donde en la época del autoritarismo había una figura sobre quien proyectar la rabia interna cuando se exigiesen cosas fuera de las posibilidades, aquí el David Copperfield desaparece de nuestra vista y le toca a uno comerse toda la culpa cuando las cosas no salen. Él/ella es una persona bondadosa (y con cero interés en lucrarse) que verdaderamente creía en nosotros, pero vaya... Resulta que no le pusimos las suficientes ganas. "¡Todo es posible!", "solo tienes que creer en ti mismo!". ¿Verdad?
3) Cuando las masas empiezan a hacer eco de una filosofía así de extrema, convirtiéndose en discurso dominante, los nefastos efectos sobre la psique se incrementan de manera terrible porque, si tantas personas piensan así, no pueden estar equivocadas. A ver quién es el negativo aguafiestas que les lleva la contraria.
En fin, que las cosas no son blancas ni negras y la buena educación consiste en enseñar a analizar y relativizar, en lugar de marcar pautas universales.
2) Otro de los inconvenientes que le veo al rollo éste tan de moda es que, donde en la época del autoritarismo había una figura sobre quien proyectar la rabia interna cuando se exigiesen cosas fuera de las posibilidades, aquí el David Copperfield desaparece de nuestra vista y le toca a uno comerse toda la culpa cuando las cosas no salen. Él/ella es una persona bondadosa (y con cero interés en lucrarse) que verdaderamente creía en nosotros, pero vaya... Resulta que no le pusimos las suficientes ganas. "¡Todo es posible!", "solo tienes que creer en ti mismo!". ¿Verdad?
3) Cuando las masas empiezan a hacer eco de una filosofía así de extrema, convirtiéndose en discurso dominante, los nefastos efectos sobre la psique se incrementan de manera terrible porque, si tantas personas piensan así, no pueden estar equivocadas. A ver quién es el negativo aguafiestas que les lleva la contraria.
En fin, que las cosas no son blancas ni negras y la buena educación consiste en enseñar a analizar y relativizar, en lugar de marcar pautas universales.
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