Sentimientos y habilidades

Junto al potencial, los sentimientos constituyen un elemento indispensable para el posible desarrollo de cualquier habilidad. Uno puede decidir ponerse en forma realizando alguna actividad deportiva porque últimamente no se está viendo bien o quizás desea verse todavía mejor de lo que está. Pongamos que por ese motivo entra a formar parte del equipo de criquet de su pueblo. A raíz de lo que vaya aconteciendo durante los entrenamientos y partidos, la persona irá sintiéndose más o menos motivada para seguir aprendiendo la disciplina y fortalecer su cuerpo de manera que, ya no solo alcanzaría su propósito inicial, sino que ahora se encontraría enfocada en otra meta aún mayor que va a favorecer el desarrollo de otras capacidades como la agilidad, velocidad, etc. 

También puede darse el caso de que esa gran meta de llegar a ser bueno en el criquet estuviese fijada de antemano, antes de fichar por el equipo. Quizás la persona tuviese en el pasado una experiencia muy agradable acudiendo como público a alguna competición. Los movimientos de cierto jugador le resultaron elegantes y sus decisiones durante el juego, admirables. Empezó a sintonizar con lo que el deportista debía estar sintiendo y proponiéndose en cada momento, comenzó a clamar por dentro o a animar a su equipo a grito pelado para que se alzase con la victoria. Éste es un claro ejemplo de estimulación detonante positiva (expresión que me acabo de inventar). Ahora bien, puede que no siempre sea ese el camino para que el potencial termine transformándose en algo más. Pensemos en el caso de aquellos con un humor muy incisivo que echan mano constante de recursos como la ironía. El tipo de chistes que formulan puede derivar de la actitud que decidieron adoptar en el momento que recibieron un impacto contra su sensibilidad, o pueden estar siendo movidos por algún otro sentimiento más deleznable como la envidia. Pero ese humor no es algo casual. Algo declinó la balanza y empujó hacia su progreso. 

¿Y qué ocurre cuando alguien inicia cualquier nuevo proyecto con energía, pero el pan de cada día son las trabas o todo le sale del revés? La frustración prologada puede conducir a un estado en el que finalmente parece haber una carencia total de estímulo. Se quitan las ganas de hacer . Aunque otra persona se desgañitase para dar ánimos no serviría de mucho porque difícilmente va a reparar la parte dañada con un discurso centrado en tal tema. En ocasiones, incluso se espeta algo del tipo "venga, ¡el que la sigue la consigue!", sin tener en cuenta la cantidad de esfuerzo y tiempo invertidos con cero o escasos resultados, y esto puede resultar muy contraproducente. No obstante, sí puede ocurrir que la potencia de otro evento impacte favorablemente sobre la persona generando así nuevos deseos para emprender algo.  


Pero a pesar de que la angustia terminase de este modo sustituida por un "final" feliz, creo que ninguna experiencia debería soslayarse tras haber quedado agradablemente rebasada por otra no relacionada. A modo de analogía se podría comparar este asunto con una serie de cintas VHS donde cada suceso va quedando grabado sobre una banda magnética, registrándose a la par toda sensación que lo acompaña en una pista similar a la destinada al sonido. De esta manera ambas cosas quedan ligadas en una única configuración que yacerá almacenada en nuestra videoteca. Quizás, cuando sale de la cámara una cinta que no nos gusta, lo mejor sería escoger la etiqueta adecuada y colocarla en ella sin resignación, asumiendo lo que hay, en lugar de saltarse ese paso y que se pierda el contenido en el olvido. Porque actualmente puede que nos encontremos en alguna placentera superproducción. Pero, de no hacerlo así, cuando volviese a darse una situación de las mismas características sería como asistir inexorablemente al visionado de todo lo ocurrido mientras además lo viviésemos; lo que tendría aún efectos mayores debido a la redundancia. Aceptando previamente, en cambio, la presente circunstancia, el recuerdo quedaría más bien resumido en lo que escribimos en la pegatina, facilitando que el contenido de la cinta pueda llegar a ser modificado. El correcto etiquetaje servirá para recuperar a voluntad la información a fin de analizarla calmadamente en el momento propicio y aplicar lo aprendido en un futuro.



Los sentimientos constituyen una valiosa guía en todos los aspectos de la vida. Sin ellos sería muy difícil tomar decisiones en el día a día, ya que ayudan a configurar cada una de nuestras preferencias. Todo sentimiento, tanto los positivos como aquellos considerados negativos, son portadores de información esencial. Por ello es importante escucharlos aplicando la adecuada dosis de raciocinio y sin dejarse arrastrar bruscamente por ninguno. Solo así la materia prima podrá tener una correcta transformación. Pero, por encima de todo, habría que considerar la cantidad y calidad de dicha materia antes de señalar a las emociones como las causantes de cualquier frustración. Los sentimientos, no habría que olvidarlo, son guías indispensables, así como también signos de posibles deficiencias muy limitantes que requieren de entendimiento.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Por qué no me gusta la psicología positiva

Rotatoria -1-